Mito de Rómulo y Remo

Mito de Rómulo y Remo

En las creencias mitológicas de los habitantes de la Antigua Roma, pueden distinguirse dos partes. La primera, basada en préstamos completamente nuevos procedentes de la mitología griega. La segunda, en su mayoría antigua y cultica, que funciona distinto a su equivalente griega.

Los mitos romanos no tenían relatos sobre sus dioses, hasta que los poetas comenzaron a adoptar los modelos griegos, antes de eso, solo había un sistema muy desarrollado de rituales, escuelas sacerdotales y panteones de dioses; acompañado con un rico conjunto de mitos históricos sobre la fundación y desarrollo de su ciudad. En estos relatos, los actores eran humanos, con muy pocas intervenciones divinas.

Para no poner en evidencia la escases de material narrativo sobre los dioses, los romanos optaron por incluir en las leyendas locales algunos injertos de hazañas heroicas griegas. Por ejemplo, nombrando a Eneas como antepasado de Rómulo y Remo. Los fundadores de Roma, durante un episodio desleal y sangriento.

Cuenta la leyenda que al nacimiento de Rómulo y Remo, el rey Amulio los vio como rivales al trono y ordenó su asesinato. Sin embargo, el hombre encargado de darles muerte no pudo completar la tarea y en su lugar los abandonó a su suerte en el río Tíber. De donde fueron rescatados, cuidados y alimentados por una loba y un pájaro carpintero, los animales sagrados de Marte. Después los encontró el pastor Faustolo, quien junto a su esposa los educó como hijos. Revelando su verdadera identidad al ser mayores.

Los hermanos decidieron tomar justicia. Mataron a Amulio y liberaron a su abuelo del encierro para devolverlo al trono. No quisieron interferir con su reinado, así que, partieron después a fundar su propia ciudad, en el lugar donde el pastor los había encontrado. Los gemelos no tardaron mucho en tener diferencias respecto al lugar para fundar la ciudad, y Rómulo decidió trazar un círculo donde construiría su urbe, ordenando que nadie pasara sin su consentimiento, pues sería castigado con la muerte. Remo no creyó en esas palabras y sin pensarlo entró al círculo, solamente para ser asesinado por su propio hermano y terminar enterrado donde planeaba ubicar Remoria.

Sin remordimiento alguno, Remo estableció Roma, después de esta trágica historia de sangre, traición y muerte a manos de los más allegados.

Referencia: Cuentos cortos

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