¿Para qué sirven los nombres?

Para qué sirven los nombres

Los nombres sirven para identificarnos mejor, y para corresponder a la necesidad del ser humano de denominar a todo lo que hay a su alrededor, incluyendo las personas. Este parece ser un hecho universal, pues está presente en casi todas las culturas humanas. En algunas sociedades, entre los miembros de una misma familia no se usan nombres propios, sino nombres comunes de parentesco, llamándose así hijo/a, padre/madre, hermano/a, etc. En civilizaciones
jerárquicas con gran número de individuos, frecuentemente el identificativo de las personas contiene al menos un nombre de pila, y algún tipo de nombre familiar. Esto evita las confusiones cuando dos individuos tienen el mismo nombre, ya que el número de estos es limitado. Al existir un apelativo familiar, las posibilidades se multiplican a través de las combinaciones.

En ocasiones, los padres suelen colocarles a sus hijos nombres combinados, obtenidos de nombres religiosos, personajes famosos, fusionando palabras y/o contrayéndolas, incluso los hay que usan el nombre de su equipo o comida favorita. Lo anterior es una práctica, que puede marcar negativamente la personalidad de alguien, ya que un apelativo inadecuado, puede provocar burlas, que derivan después en daños sicológicos. Para evitar que esto suceda algunos gobiernos ya han hecho regulaciones sobre los nombres que los padres deben poner a sus hijos al momento de nacer. Gran parte de los nombres derivan históricamente de nombres comunes, pero todos aquellos intentos extravagantes de conseguir un apelativo original, han provocado que el significado de los nombres sea desconocido.

Aunque sabemos que el propósito de los nombres designarnos, no es necesario recurrir a estas prácticas en busca de un nombre único y original, o por tratar de evitar tener un tocayo, ya que esto puede después resultar contraproducente. Para diferenciarnos unos existe en primer lugar el apellido, y a continuación también se puede hacer uso de un segundo nombre. Es mejor pensar en un apelativo con un buen significado, que un nombre raro, y a veces hasta impronunciable.

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